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domingo, 25 de febrero de 2007

Pasate una tarde dominguera de bajón con estos temas...

¿Siente que es un fracaso en todo?...¿Perdió toda tu fortuna apostando en carreras de vacas?...¿No hace otra cosa más que llorar todo el tiempo?...¿No sabe qué hacer con su vida?...¿La mina que le gusta no le da bola?...¿Odia su trabajo?....¿Acaso se pasa horas mirando viejos recuerdos que nunca volverán?...¿Se siente usted completamente miserable, solo y sin ganas de nada? ¿Está triste sin motivo, incluso?

ENTONCES HA LLEGADO LA SOLUCIÓN PARA USTED!
Sí, sí...pase y escuche!

Nada mejor que un domingo depresivo con la siguiente banda sonora!

Song for a blue guitar - Red House Painters
Baton Rouge - Lou Reed
Who will love me now? - PJ Harvey
Show - Beth Gibbons
Aviéntame - Café Tacuba
Never is a promisse - Fiona Apple
As I sat sadly by her side - Nick Cave and the Bad Seeds
So Broken - Björk
Misery is a butterfly - Blonde Redhead
Insensible - Juana Molina
Invitation to the Blues - Tom Waits
Wise up - Aimee Mann
Please - Lavender Diamond
Gravity - A Perfect Circle
I will - Radiohead
Sonata 14 en Do sostenido menor. 1er movimiento (adagio sostenuto) - Beethoven
Man next door - Massive Attack
Milk - Garbage
Suicide Underground - Air
Your possible pasts - Pink Floyd
Disarm - Smashing Pumpkins
Yesterday - The Beatles
Lonesome tears - Beck
For no one - Rickie Lee Jones
Something I can't never have - Nine Inch Nails
Crema de estrellas - Soda Stereo
La chute - Yann Tiersen
Mojo Pin - Jeff Buckley
H - Tool
My secret - Jane Birkin
Here we go - Jon Brion
Solitaire - The Notwist
Frozen - Madonna
Damaged - Primal Scream
Rapture - Laura Veirs
In my life - Johnny Cash

Y así se puede pasar una tarde suicida con mucho estilo!

Bajalos antes de que te cambie el humor...

domingo, 28 de enero de 2007

La caída de la casa de Reznor

Hace poco hubo una secuencia en mi vida que hacía ya varios años no vivía (la anterior fue también en otro lado de Chile y con otro disco. Reñaca y Ecstasy de Lou Reed, edición alemana. Circa 2003). Hurgando una disquería en un shopping justo detrás de un Greatest Hits de Neil Simon, se ocultaba la primera edición (la del 94, no la reedición del 96), importado, versión deluxe de Downward Spiral. Sabía que comprarlo era atentar muy fuertemente contra mi economía, pero era demasiado para que quedara ahí, delatado por Neil Simon y que luego algún dueño algún fotolog llamado "Broken Machine" o "Fuck you like an animal" , se lo llevara para ponerlo al lado de sus discos de My Chemical Romance. No podía permitir ese crimen y me lo llevé sin pensarlo. Entre que lo vi y lo pagué habrán pasado 15 segundos reloj. 20 segundos después ya estaba teniendo su primera cita con mi discman.

Justo mientras bajaba la escalera eléctrica, pasando entre los carteles de rebajas por liquidación y resabios del decorado navideño, ahí cuando empiezan a escucharse los latigazos que hacer la intro y marcan el ritmo del primer tema, tuve mi primer flashback. Cuando un TDK de 60 minutos con un rotulo escrito con lapicera negra que decía “Downward Spiral” llegó a mis manos. Miento, en realidad ese fue el segundo. El primero fue cuando puse ese casete y recordé una madrugada en la que vi el clip de “The Perfect Drug” en el año 97, que es lo más parecido a La Caída de la Casa de Usher que he visto en toda mi vida.

Y Trent Reznor (el único responsable de NIN) tiene mucho de Usher, él es también un hombre aislado, obsesivo y detallista en una mansión de paredes altísimas, que toca solitario su música. Nine Inch Nails es esa mansión, un lugar negrísimo y asfixiante construido con sonidos oxidados y filosos. Su música es un conjunto de estructuras enormes, que cada una por separado ya posee un sentido y al entramarlas componen su contundente y terrible obra. Para graficarlo se me ocurre un lugar común a esta altura que es la tapa de Dark Side of the Moon: la luz blanca defragmentada en todos los colores por el prisma. Reznor ahí es la luz y el prisma. Él es un creador obsesivo y detallista completamente involucrado en cada parte de su obra. Es un organismo mecánico, moviente y tenso. Aunque a veces también es como una serpiente, de simpleza amenazante y calma.

En cada disco puede verse esto, pero sobre todo en su trabajo más épico que fue The Fragile del 99. Un disco doble donde no deja resquicio y ni lugar para respirar, ahí es completamente brutal y oscuro, tanto en la primera como en la segunda parte (left y right). Es un album con una continuidad narrativa cercana por momentos al rock progresivo y que, en su momento, resultó una bocanada de aire fresco para lo que se escuchaba por ahí. Recordemos que fue la época del rap metal, de las boy bands y de las britneys, o sea…

The fragile fue la mejor manera de cerrar la década, porque NIN dio varios pasos adelante a nivel de producción sonora y a nivel compositivo, sin necesidad de ponerse a la moda del momento…nada de metaleros maníaco depresivos con prozac o raperos como invitados. Nuevamente, todo él, excesivo, bestial y por momentos capaz de crear paisajes sonoros bellísimos y desoladores.

Después de The Fragile, viene su primer disco en vivo que recopila la gira presentación del disco. Hasta ahí normal, pero lo sorprendente es la edición deluxe de ese disco (...and all that could have been, se llama) que viene con un disquito acustico de 9 tracks grabado en su casa de New Orleans. Ahí toma un poquito de Pretty Hate Machine, Downward y Fragile + 5 temas nuevos en el mismo formato acústico. Ahí NIN es una serpiente que se desliza silente. Ahí, después del ruido, el caos y las máquinas; detrás de aquel silencio todo está en ebullición haciéndole a uno atestiguar como la casa de Usher desaparece frente a sus ojos.